¿Qué es el reumatismo y el dolor articular?
Reumatismo es un término general para varias enfermedades que atacan las articulaciones, los músculos y el tejido conectivo. El término abarca diversas afecciones, desde la artritis reumatoide por trastorno autoinmune, la osteoartritis por envejecimiento, la gota (gout), el lupus, hasta la espondilitis anquilosante.
En enfermedades reumáticas autoinmunes como la artritis reumatoide, el sistema inmunológico se vuelve contra las articulaciones sanas, provocando dolor, rigidez e inflamación. Mientras que en la osteoartritis, el cartílago que amortigua las articulaciones se desgasta con el tiempo, por lo que los huesos rozan entre sí y generan dolor.
Causas del dolor articular que conviene conocer
El dolor en las articulaciones puede desencadenarse por muchos factores. Los factores genéticos o los antecedentes familiares de reumatismo aumentan el riesgo de que una persona lo padezca. La obesidad también es un desencadenante importante, ya que las articulaciones de la rodilla y la cadera deben soportar una carga excesiva durante la actividad.
El estilo de vida también influye: fumar, el sedentarismo y las lesiones articulares no tratadas pueden acelerar el daño en las articulaciones. A una edad temprana, la artritis reumatoide puede aparecer debido a factores autoinmunes y a un estilo de vida poco saludable. Los síntomas típicos son dolor en las articulaciones, rigidez especialmente por la mañana, hinchazón y enrojecimiento, que generalmente van y vienen y pueden empeorar si el tratamiento se retrasa.
Cómo abordar el dolor articular y el reumatismo
El tratamiento de la artritis reumatoide se ajusta a su causa, por lo que la evaluación médica es importante para establecer el diagnóstico. El médico generalmente receta medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para aliviar el dolor y la inflamación, analgésicos o fármacos inmunosupresores como los DMARD y los corticosteroides en casos autoinmunes.
Además de los medicamentos, la fisioterapia ayuda a fortalecer los músculos y a entrenar las articulaciones para que sean más flexibles. En casa, puede aplicar compresas calientes para aliviar el dolor o compresas frías para las articulaciones inflamadas. Practicar ejercicio ligero con regularidad, como natación, yoga o estiramientos, mantiene las articulaciones flexibles sin someterlas a impactos excesivos.
La dieta también influye: aumentar el consumo de verduras y frutas ricas en antioxidantes, elegir proteínas bajas en grasa como pescado y tempe, y limitar la sal, el azúcar y los alimentos procesados. La cúrcuma, que contiene curcumina, tiene propiedades antiinflamatorias y puede ayudar a aliviar el dolor articular. Gestionar bien el estrés, ya que el estrés puede agravar las molestias.
¿Cuándo ir al médico?
Consulte de inmediato a un médico si el dolor articular no mejora en unos días, si la articulación permanece hinchada y rígida por mucho tiempo, o si las molestias llegan a interferir con las actividades diarias. En casos graves, el médico derivará a un especialista en reumatología para un tratamiento más detallado.
No ignore la artritis reumatoide, ya que si no se trata adecuadamente puede provocar complicaciones graves, desde daño articular permanente hasta dedos torcidos, enfermedades cardíacas y osteoporosis. Un tratamiento rápido y adecuado puede aliviar los síntomas y prevenir recaídas y complicaciones.









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